Vero Beach y la costa de Florida hasta Cabo Cañaveral



VERO BEACH

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La tranquilidad se respira y se percibe en Vero Beach. Un lugar rodeado de naturaleza y paz. Los lujos de Palm Beach quedaron 1 hora al sur y las grandes estridencias por acá no se ven. En las pasarelas de madera de sus extensas playas muchos vecinos, la mayoría adultos mayores y familias, caminan amablemente.

Las aguas del Océano Atlántico, más turquesas que en otros sitios, se funden con los vericuetos que hacen las del Indian River Lagoon. Las arenas blancas y las playas extensas son una constante.

Qué hacer en Vero Beach:

1- Caminar por la Beachland Boulevard y no perderse el Beachside.

2- Turismo ecológico es la bandera de este lugar. Visitar el Refugio Nacional de Vida Silvestre en Pelican Island es imperdible.

3- Avistar aves y botánica en el Mckee Botanical Garden y en el Blue Cypress Lake con vistas increíbles.

4- Visitar el Archie Carr National Wildlife Refuge, el refugio de tortugas mordedoras más grande del mundo. En temporada de desove hay avistases nocturnos.

5- Las vistas desde la ruta escénica A1A atravesando la Pelican Island y su refugio son alucinantes. En el camino se traspasa el Sebastian Inlet State Park y el Indian River Lagoon Preserve State Park.

6- Caminar por las calles cuidadas del pequeño centro. Descubrir las muestras y galerías de arte que son famosas en esta ciudad. Los espacios creativos siempre se multiplican por acá. El Museo de Arte de Vero Beach es una joya escondida dicen.

7- Relajarte en el genial Hotel & Spa Costa d’ Este @costadeste que mezcla la paz y el relax con la onda de sus propietarios, Gloria Estefan y su marido.

8- Conducir por la A1A hasta Cabo Cañaveral pasando por muchas ciudades con una impronta muy distinta. Cocoa Beach con su muelle es una buena parada.

Vero Beach - Diario de Viaje 

De Palm Beach nos fuimos con la certeza de volver. De incorporarlo como escapada obligada en cada paso por Miami. Esos lugares junto con Naples y Key West a donde volvemos cada vez que podemos.

La noche nos encontró en plena I-95 rumbo norte. Y la mañana nos sorprendió con una playa y el pueblo pacífico de Vero Beach a nuestros pies.

Un pueblo playero de pasos tranquilos, ritmo calmo y una sosegada atmósfera. Casas cuidadas, jardines inmaculados y mucha gente grande caminando por sus calles y pasarelas.


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